viernes, 20 de junio de 2014

Enfermedades Autoinmunes, cuando nuestro propio cuerpo nos ataca

El sistema inmunológico es la defensa natural de nuestro cuerpo frente a las infecciones. El cuerpo combate y destruye cuerpos infecciosos antes de que nos perjudiquen. Si el sistema inmunológico  funciona bien, nos protege de infecciones que causan la enfermedad.

Hay muchas enfermedades autoinmunes diferentes, que afectan al cuerpo de diferente forma.

Normalmente, los glóbulos blancos de nuestro sistema inmunitario previenen el cuerpo de elementos dañinos, como bacterias, virus o  toxinas. El sistema inmunitario produce anticuerpos que destruyen estas sustancias dañinas.

Cuando el sistema inmunológico no funciona correctamente, no  diferencia a las células propias de las ajenas. En lugar de luchar contra los cuerpos externos, las células del sistema inmunológico o los anticuerpos que producen, van en contra de sus propias células y tejidos por error.

Enfermedades autoinmunes

Muchas de las enfermedades autoinmunes son anómalas, pero  afectan a muchísimas personas.

Estas enfermedades no son contagiosas ni se adquieren, tampoco se transmiten como las infecciones. Los genes que heredamos ayudan a la posibilidad para desarrollar una enfermedad autoinmune.

Las partes del cuerpo más afectadas, suelen ser:
  • Piel
  • Músculos
  • Articulaciones
  • Sangre y sus componentes
  • Glándulas
Las enfermedades autoinmunes son difíciles de detectar, especialmente al principio de su evolución por la poca especificidad de sus síntomas, el diagnóstico entraña dificultades y puede tardar, por eso es importante acudir al médico a la menor sospecha.

El diagnóstico de las enfermedades autoinmunes, sobre todo al principio, es complejo porque comparten sintomatología con otras enfermedades mucho más frecuentes pudiéndose realizar un dictamen erróneo. Otro problema para el diagnóstico es que la sintomatología de estas enfermedades es muy variable.

Sus síntomas pueden variar según el tipo de enfermedad, muchos son comunes, como cansancio o debilidad, sensación de malestar y dolor. Hay pacientes que se desaniman y frustran cuando saben que padecen alguna de estas enfermedades que es crónica y con pocas esperanzas de recuperación.

La medicina naturista busca mejorar la calidad de vida en general de estas personas. Si el conjunto cuerpo, mente está en equilibrio hay más posibilidades de que nuestro sistema inmune también lo haga.

Alimentarse bien es fundamental para una buena salud, pero en estos casos aún lo es mucho más. Debemos eliminar de nuestra dieta todos los alimentos y productos con aditivos químicos para evitar que puedan alterar nuestro sistema inmune. También tenemos que  eliminar aquellos que puedan producirnos algún tipo de alergia especialmente la leche de vaca y los lácteos en general.

Tenemos que saber escuchar mejor a nuestro cuerpo. Podemos buscar la ayuda de un nutricionista que nos hará una dieta acorde a nuestras necesidades. Los alimentos antioxidantes son los que más nos convienen y reducir al máximo el consumo de grasas saturadas.

Si no seguimos una dieta equilibrada puede necesitemos algún suplemento multivitamínico. Algunos alimentos tenemos que son en sí mismos multivitamínicos, polen, jalea real, levadura de cerveza, etc.

Los lactobacilos son aconsejables en enfermedades autoinmunes que consumen cantidades importantes de antibióticos, laxantes, etc. El equilibrio intestinal es muy importante para que nuestro sistema.

Cualquier tratamiento que sigamos ha de conseguir el equilibrio entre el control de la enfermedad y la defensa de patógenos externos, bacterias, virus, etc.

El sol beneficia nuestro sistema inmune, siempre con la adecuada moderación. El contacto con la naturaleza, respirar aire puro y estar en contacto con una flora y fauna distinta a la habitual nos puede ayudar.

Prácticamente todas los tratamientos naturales nos pueden ayudar, la acupuntura, la homeopatía, la osteopatía, hidroterapia, técnicas de relajación, etc. son un buen complemento para luchar contra estas enfermedades.

No debemos abusar de los medicamentos y principalmente de los antibióticos y los que sirven para bajar la fiebre. No auto medicarnos, muchas veces no dejamos que nuestro sistema inmune actúe porque atajamos unas pocas décimas de fiebre o un simple dolor.

Dormir las horas necesarias es importante, pero aún más para los enfermos con estas enfermedades, les ayuda a recobrar las fuerzas y el equilibrio a nuestro cuerpo.

Las enfermedades autoinmunes acostumbran a ser crónicas, requiriendo tratamiento siempre, aunque aparentemente parezca que estén bien. Los tratamientos utilizados son efectivos y consiguen y consiguen que desaparezca la sintomatología de la enfermedad. Pero esto no significa que se haya curado la enfermedad, los pacientes han de saber que deben mantener el tratamiento de por vida.

Actualmente la mayoría de personas con enfermedades autoinmunes pueden llevar una vida normal.

JOSEP MASDEU BRUFAL
Naturópata
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