jueves, 29 de mayo de 2014

Combata las bacterias alimentarias de manera natural

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto en conocimiento de las autoridades sanitarias diversas acciones para combatir las bacterias alimentarias más resistentes como la E. coli y Salmonella.

Se trata de una alerta sanitaria después de detectarse que los microorganismos dejan de verse afectados por un antibióticos que antes los combatían y, por tanto, las infecciones persisten porque los tratamientos resultan ineficaces.

Antimicrobianos y resistencia

La OMS acaba de publicar el informe “Resistencia a los antimicrobianos: informe mundial sobre la vigilancia”, en el cual pone de manifiesto este problema de salud pública y se centra en la resistencia a los antibióticos de siete bacterias responsables de infecciones graves como la diarrea; explica la relación entre antimicrobianos y su resistencia, brindando algunos consejos para minimizar este problema.

Según el informe de la OMS, uno de los principales problemas detectados es la resistencia a las fluoroquinolonas.


En el caso de infecciones por E. coli, una de las bacterias más frecuentes que se encuentran en el tubo digestivo de todas las personas. Las cepas de este patógeno que pueden causar diarrea se transmiten en la mayoría de los casos a través del agua o alimentos contaminados o por contacto con animales o personas.


En el caso de Salmonella, está presente en humanos, alimentos y animales. Esta bacteria es resistente a la ampicilina, tetraciclina y sulfonamida en humanos, como también en aves, cerdos y vacuno y sus carnes. Según una de las últimas investigaciones realizadas en el ámbito europeo, la tendencia a generar resistencia de Salmonella es creciente, igual que en el caso de Campylobacter.
 
El trabajo por hacer

El aumento de la resistencia a los antimicrobianos se debe, principalmente, al empleo excesivo y a la mala utilización de los antibióticos. Por este motivo, las autoridades sanitarias mundiales apuestan por:
  • Hacer un uso prudente de los antibióticos, no solo en las personas, sino también en animales, para reducir la resistencia. Fortalecer la higiene y el mejoramiento de la prevención y control de infecciones.
  • Garantizar el acceso a agua potable.
  • Realizar trabajos y estudios para comprender mejor cómo funcionan los mecanismos de resistencia.
  • Desarrollar alternativas para controlar las enfermedades infecciosas de los animales, como programas de vacunación.
Apuéstele a la medicina natural


Son muchas los pacientes que forman parte del grupo de personas que desarrollan este tipo de bacterias en su organismo con una difícil erradicación de las mismas por la ineficacia en los tratamientos medicamentosos. Dentro de las estrategias por desarrollar para combatir las bacterias alimentarias, los antimicrobianos naturales son una alternativa eficaz.

Se trata de una opción que utiliza extractos de especies con propiedades conservantes naturales. Algunos de los más valorados en este campo son:

El orégano: la Sociedad Latinoamericana de Nutrición asegura que el orégano tiene una buena capacidad antioxidante y antimicrobiana contra microorganismos patógenos como Salmonella typhimurium, Escherichia coli, Staphylococcus aureus, Staphylococcus epidermidis, entre otros. Estas características son muy importantes para la industria alimentaria ya que pueden favorecer la inocuidad y estabilidad de los alimentos como también protegerlos contra alteraciones lipídicas (grasa). Existen además algunos informes sobre el efecto antimutagénico y anticarcinogénico del orégano sugiriendo que representan una alternativa potencial para el tratamiento y/o prevención de trastornos crónicos como el cáncer.

El ajo: (Allium sativum) es una hortaliza originaria de Asia central, que pertenece a la familia de las liliáceas. Ha sido usada desde la antigüedad como alimento y con fines medicinales como antibacterial. Numerosos trabajos atribuyen al ajo efectos contra los microbios. La alicina, compuesto oloroso del ajo, es un antimicrobiano que puede eliminar una gran variedad de microorganismos.

El arándano: esta frutilla es rica en fitonutrientes y vitaminas C, E y K; buena fuente de fibra y magnesio y se destaca por la más importante de sus características: gran capacidad antioxidante por su alto componente en flavonoides (poseen propiedades muy apreciadas en medicina, como antimicrobianos, anticancerígenos y combatientes de la enfermedad cardiovascular).

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Publicado por: Dra. Gilma E. Garrido
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