jueves, 6 de marzo de 2014

Paciente Cero... ¿Que significa?

Algunas veces en los diarios o noticieros sobre todo en los dedicados a temas de salud, se habla sobre el “paciente cero” o “zero”. Este término fue popularizado por la novela del periodista Randy Shilts “Y La Banda Siguió Tocando” de la que hicieron también una película, narrando los primeros conflictivos años luego de que se descubriera el virus del HIV.

En medicina se llama paciente cero (0) (zero) a la primera persona confirmada de un nuevo virus o epidemia; se le denomina así, porque fue el primer infectado y a través de él; que tiene el virus en su forma mas pura, se puede hallar mas fácil y limpiamente una cura o antivirus mas eficaz a la infección dado que no ha mutado.

El caso índice

El término paciente cero es utilizado para denominar a la primera persona en quien se detectó cierta enfermedad, causada por un virus o bacteria. También se le conoce como caso índice, ya que el que dio paso al contagio al resto de la población.

Cuando hay una epidemia o pandemia, es muy importante identificar al paciente cero, ya que este da luces acerca de dónde proviene la enfermedad que se va diseminando por cierta zona geográfica o, en epidemias alrededor del mundo, como sucedió hace algunos años con la gripe porcina.

Lo cierto es que rara vez logra descubrirse al paciente cero, sino que se encuentra a aquel cuyos síntomas fueron documentados por primera vez y, revisando sus interacciones, se llega a entender cómo es el modo de contagio al resto de la población y la forma en que se va diseminando.


Casos secundarios

Muchas veces, se llega al paciente cero una vez que se identifican los casos secundarios, aquellos que al parecer se contagiaron del primer paciente infectado. Estos casos suelen corresponder a un grupo que tiene algo en común: ya sea que habiten en una misma zona, asisten a la misma escuela o lugar de trabajo, pertenecen a una misma familia o, por ejemplo, comieron el mismo día en el mismo restaurante.

Una vez que se analizan los casos secundarios, se busca que tienen en común y, en base a ello, se llega a la fuente de contagio, ya sea el paciente cero o la forma en que una bacteria o virus se diseminó entre una población en especifico.

Un ejemplo para ilustrar el tema; El HIV.

El primer caso que se documentó fue en Los Ángeles, cuando en 1981 el Centro de Control y Prevención de Enfermedades informó que un grupo de cinco personas de la comunidad homosexual presentaban un cuadro de neumonía aguda, sin motivo aparente para la virulencia.

Sin embargo contra todo lo que se piensa, el primer caso del que se tiene pruebas se remonta a 1959.

Los investigadores encontrar lo que se cree que es el caso mas antiguo de HIV en un humano, en una muestra de plasma de un hombre Africano.

De acuerdo con los científicos de la Universidad de Washington, este hombre habría sido el Paciente Zero que adquirió la enfermedad por primera vez, quizás infectado por contacto con los simios.

Sin embargo, muchos científicos sostienen que esto sería imposible y que la pandemia del HIV está relacionada con más de un caso de contagio Animal- Hombre, quizás causado por la ingesta de carne de mono, aunque como veremos más adelante, incluso esto es cuestionado. 


El propietario de la muestra habría sido un hombre que vivió en Leopoldville, en el Congo Belga, y que se había sometido a un test de resistencia de la Malaria.

Un estudio filogenético sugeriría que el virus se habría originado a fines de los 40, e incluso hay quienes señalan que a principios del 30 casi; dos décadas antes que el virus fuera reconocido.

Otro de los casos más remotos documentado es el de un hombre de Manchester, que según un grupo de científicos británicos, habría muerto también en 1959.

Sin embargo aún está en discusión si las muestras habrían sido contaminadas posteriormente a que el hombre muriera. Aunque queda la duda no es un esfuerzo por situar el origen de la enfermedad en el continente Negro, en lugar de la civilización Occidental.

Tanto desconcierto ha logrado mitigar la cacería de brujas, al repartir los focos de infección entre la región del centro de África, y los Estados Unidos, donde a enfermedad se expandió rápidamente entre la comunidad gay.

En Los EEUU por ejemplo, el caso más antiguo registrado es el de "Robert R" un adolescente de 16 años que murió tras ser internado en 1969. Este muchacho presentaba numerosas infecciones e incluso un raro tipo de cáncer, el sarcoma de Kaposis, hoy asociado con el SIDA. 


El mismo Robert había dicho a los médicos que padecía de estas infecciones desde 1966 al menos, por lo que pudo haber sido infectado alrededor del 60.
Este joven nunca viajo al exterior ni recibido transfusiones ni pinchazos por lo que solo cabría la posibilidad de un contagio sexual.

Otro caso que antecede al descubrimiento formal del HIV, es el de Arvid Noé, un marinero Noruego que aparentemente habría contraído el virus en los 60 en África, durante su estadía en Camerún.

En 1968 Noé dejó de lado su carrera de marinero para convertirse en camionero, recorriendo las rutas de Europa, principalmente por Alemania. En investigaciones hechas después de su muerte, se cree que habría estado en contacto con varias prostitutas que de haber quedado infectadas, se habrían convertidos a su vez en importantes focos de contagio. 


Incluso algunos integran a la trama al violinista Alemán Herbert Heinrich como una de sus posibles víctimas.

Sin embargo en 1966, Noé comenzó a mostrar los primeros síntomas del SIDA, y hacia 1967 su esposa e hija habrían muerto infectadas también con el virus. Finalmente Noé murió a causa del sarcoma en 1976.

Pero el caso más conocido de un foco de infección, fue Gaetan Dugas, a quien bautizaron originalmente como Paciente Zero en el libro de Randy Shilts “Y la banda siguió Tocando”.

Luego de que se reconociera en 1981 los primeros casos de SIDA, se realizó una investigación para establecer los vínculos sexuales de un grupo de 40 personas que padecían de infecciones oportunistas como el KS PCP y otras.

Así es como se llego a un portador de origen, conocido como el Paciente O (luego la prensa lo llamaría Paciente Zero). Este individuo era Gatean Dugas, un canadiense homosexual que trabajaba como mozo de abordo para una aerolínea. 


En el libro de Randy Shilts, el autor pone énfasis en la personalidad de Gaetan, como posible autor de la epidemia en América, traída desde África en uno de sus viajes, alrededor de 1979.

En la década de los setenta se dio el fenómeno del Destape Gay, y había cientos de bares o saunas, donde se reunión para tener sexo.

La promiscuidad de las relaciones en ese momento era vertiginosa, y sin ningún tipo de protección, la mayoría tenia relaciones con más de 100 personas distintas por años, e incluso miles, como el propio Dugas habría dicho en una entrevista.

Sin embargo como hemos visto anteriormente, el primer caso documentado en los Estados Unidos se remonta a principios de los 60 por lo que si bien, Dugas pudo haber sido el portador en ese grupo, el virus ya estaba circulando desde hacia mas de una década.

Para terminar de sepultar la hipótesis, el propio autor del estudio, repudio el mismo por carecer de elementos e incluso señalo que Shilts había malinterpretado ciertas conclusiones.

La propagación del Sida aun sigue siendo un misterio, y peor aun, fuente de teorías conspirativas e incluso a alimentado el prejuicio hacia homosexuales, drogadictos e individuos de raza negra.

A medida que se han ido descubriendo casos mas antiguos, quizás no se haya encontrado el origen de la Epidemia, pero nos ha servido para entender el sufrimiento de las primeras víctimas y para ser conscientes de que con HIV o sin el, lo dolorosa que es la condición humana

Pacientes cero famosos

Ser el paciente cero no es nada agradable y lleva un estigma social. En epidemias grandes, estas personas se volvieron famosos, aunque no en el buen sentido. En casos más recientes, como el de la Influenza AHN1, también conocida como gripe porcina, se determinó que el paciente cero era un niño mexicano llamado Edgar Hernández de 4 años, habitante del poblado de La Gloria, cercano a una granja de cerdos. Fue tanta su fama, que en su pueblo le erigieron una estatua.


Otra paciente cero “célebre” fue Mary Mallon, mejor conocida como Mary Tifoidea. Por su apodo, se darán cuenta que su fama se debe a ser la paciente cero en una epidemia de fiebre tifoidea. A principios del siglo XX, esta irlandesa, que vivía en Estados Unidos, trabajaba en una casa como cocinera y, se cree, que fue la encargada de infectar directamente a quienes vivían allí. Más tarde, se desplazó a Nueva York, donde nuevamente fue fuente de contagio. Cada vez que se movía de ubicación, infectaba a más gente, superando la cincuentena de casos. Finalmente, Mary Mallon terminó pasando su vida en cuarentena.


En resumen, en importante encontrar al paciente cero o Índice es muy importante, ya que no sólo permite rastrear una enfermedad, sino que también entenderla, dando luego las claves para poner fin a una pandemia o epidemia.


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