lunes, 24 de marzo de 2014

El higo... ¿Es una flor o una fruta?

Mucha gente que conoce bien los higos comestibles reconocerán esta fruta, pero técnicamente, el higo no es una fruta sino un recipiente llamado sicono, que es –extrañamente– un racimo de flores vuelto del revés. Puede llegar a haber varios cientos de estas diminutas flores dentro del sicono, y lo más asombroso es que difícilmente pueden verse. Cuando está maduro, el higo pueden ser verde, púrpura, rosa, amarillo o marrón oscuro, y medir hasta 7 cm de largo.

Una relación especial

En otra de estas notas de naturaleza, hablamos sobre la forma sinuosa en la que crecen las higueras estranguladoras. Otra característica notable de los ficus (higueras) es la especial relación que tienen con los insectos que las polinizan.


Cada especie de higuera tiene su especie particular de pequeña avispa ("avispa de higuera" o blastófago) que se introduce en el higo cuando todavía no ha madurado y poliniza el árbol. Es la hembra de esta avispa quien lo hace, y al esforzarse por entrar, pierde las alas.

Después pasa por las flores macho que todavía no están maduras y aún no tienen polen. Se adentra hasta las flores femeninas y las cubre con el polen que trae sobre ella desde el higo en el que creció. Ahora las flores pueden desarrollarse. (Los higos tienen tres tipos de flores: machos, hembras de estilo corto y hembras de estilo largo. Las avispas hembra de la higuera sólo pueden alcanzar con sus ovopositores los ovarios de las flores hembra de estilo corto. Por lo tanto, las flores cortas alimentan a las avispas, mientras que las largas se convierten en semillas).


Una vez en el higo, pone sus huevos en la pequeña flor femenina y muere poco después. Los huevos eclosionan y las larvas se desarrollan rápidamente. La higuera detecta químicamente la presencia del huevo y lo rodea de tejido vegetal. Eso proporciona a la larva, que nace dentro del higo, suficiente alimento para crecer y recomenzar el ciclo.

Hasta que la muerte nos separe 

Las avispas macho nacen primero, y emergen con un aspecto muy diferente al de una avispa: ¡no tienen ojos ni alas! Aún así son perfectamente capaces de detectar las hembras recién nacidas y copular con ellas. Después mueren.

Pero antes de morir, aún cumplen con otro deber: convertir la entrada original en un túnel más ancho para que las hembras puedan salir sin perder las alas.

Mientras las larvas crecen dentro del higo, las flores macho se desarrollan y producen polen. Cuando las abejas hembra las frotan al esforzarse por salir, se cubren de este polen, lo que les permite llevarlo a otro higo inmaduro, donde a su vez ponen sus huevos.


Una vez que las abejas han partido o muerto, los higos maduran. La «fruta» toma un color brillante y se vuelve blanda y suculenta. Ahora la higuera cumple con su papel como sala de comedor para pájaros y mamíferos frugívoros. (Como premio adicional, las higueras dan fruto a lo largo de todo el año). A cambio de proporcionar casa y alimento a las avispas, las higueras consiguen la polinización de sus flores y el transporte gratuito de sus semillas, completado con la fertilización. Sin los higos, ricos en hidratos de carbono y calcio, muchos animales del bosque no podrían sobrevivir. Sin sus diminutas avispas simbióticas, los higos no madurarían, el árbol no podría procrear, y acabaría extinguiéndose.

Curiosidades históricas

Es una de las más antiguamente cultivadas frutas de la historia. En la Biblia los higos son frutas del jardín del Edén, ubicado en la Mesopotamia, en el corazón de Irak. El higo, pues, une dulcemente a cristianos, judíos y musulmanes. Mahoma dizque dijo que “si hubiese una fruta que pudiera llevar al paraíso sería el higo”.

La higuera, o árbol del higo, figura no sólo en el Edén cristiano y judío y en las preferencias de Mahoma. Aparece también en la fundación de otras grandes culturas y religiones. La loba que amamantó a Rómulo y Remo, los fundadores de Roma, lo hizo a la sombra de una higuera. La revelación para fundamentar el budismo le llegó a Sidharta al reposar bajo una higuera.

En Grecia, durante los juegos olímpicos, los atletas ganadores recibían coronas de hojas de higo y eran premiados con jugosos higos frescos.

El higo en realidad es una flor y su masa pulposa no es más que la continuación del tallo, que protege la parte interior, donde centenares de semillitas deben ser polinizadas por una abeja especializada que entra por el culito del bulbo.

Por esto, en varias lenguas, como el árabe, se usa la expresión “más raro que una flor de higo”, equivalente a nuestro “más escaso que una muela de garza”: los antiguos no entendían cómo el higo producía fruta sin dar flor.

En Grecia la pasión por los higos fue tal que una ciudad tenía el nombre de la fruta, sykos. Allí se prohibió la exportación de los higos, para no desabastecer al comercio local.

Asociada como fruta muy sexual

A través de los siglos, esta fruta ha sido considerada erótica, ambivalente y simbólica. Ambivalente porque, por ejemplo, para la cultura judeocristiana tenía analogía con el órgano sexual femenino, sin embargo, para los árabes, era análoga con el órgano masculino.

Asimismo, las culturas Mesopotámicas (la más antigua de la humanidad)  denominan a la higuera como el árbol del conocimiento, los Vedas la denomina como "flor de la mujer o flor del placer sexual".

La abundancia y la iniciación sexual son símbolos relacionados con el higo, la savia blanca que aflora, al ser cortado del árbol, ha sido relacionada con la leche materna y el esperma, por lo tanto es una "fruta" femenina y masculina.


Desde tiempos remotos se usa el higo para tratar difusiones sexuales, era era utilizada como ungüento contra esterilidad y para favorecer la lactancia. Las mujeres en el África usan esta savia blanca para elaborar ungüentos contra la esterilidad y favorecer la lactancia.

Siempre se ha dicho que dan mucho juego en la cocina y pueden utilizarse como un ingrediente exótico en salsas.  Como postre, se pueden tomar solos o en preparaciones más sofisticadas.

El higo es una fruta apreciada por su sabor característico y por su alto contenido en nutrientes, entre los que destaca su alto contenido en fibra, necesaria para mantener un perfecto equilibrio dentro del organismo y lograr así que los residuos que se acumulan en su interior desaparezcan, manteniendo una   perfecta salud corporal.

Propiedades para la salud

Junto a esto, las vitaminas y los minerales ocupan una parte importante de los beneficios que nos brinda, así como los antioxidantes:

Los higos son buena fuente de benzaldehído, agente anticancerígeno, y contienen antioxidantes en forma de polifenoles que retrasan el envejecimiento celular.

Poseen vitaminas A, B1, B2, B3 y C  y Hierro.

Fortalecimiento de los huesos: Al ser muy ricos en calcio, los higos ayudan a que se fortalezca todo el sistema óseo.

Además de todo esto  necesario que recalquemos el papel medicinal que tienen los higos:

Una de las cualidades que más les caracteriza es su poder expectorante, ya que contiene propiedades que nos ayudan a limpiar los pulmones. Por este motivo las hojas de la higuera y sus frutos son muy recomendables cuando padecemos afecciones respiratorias como bronquitis, catarros, mucosidad excesiva… Aplicar este fruto nos ayudará a eliminar este exceso de mucosidad y encontrarnos mucho más aliviados.

Destaca su poder laxante, por ello es muy recomendable la ingesta de higos cuando se tienen problemas de estreñimiento o estomacales. Es un buen aliado para recuperar el tránsito intestinal y evitar problemas derivados de su mal funcionamiento.

Junto a esto se le achacan propiedades antirreumáticas, por ello es recomendable la ingesta de higos en personas que tienen antecedentes familiares con esta enfermedad, así como aquellas que practican mucho deporte y someten a sus articulaciones a un desgaste elevado.

También previenen la degradación de los tejidos, regulan el metabolismo, disminuyen los problemas de origen cardíacos porque también tienen polifenoles. Al mismo tiempo el higo es diurético, desintoxicante, también se utilizan para la obesidad, la gota, y las afecciones del hígado.

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